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lunes, 22 de noviembre de 2010

Capitulo IX: Trato hecho

El hospital de la sede se encontraba en total silencio, aunque la actividad era intensa, pronto comenzaría la liga, y todo tendría que estar preparado para la avalancha de heridos que suponía tal evento, eso sin contar con las defunciones. Se aseguraban que las camas estuvieran en buen estado, que no faltara material quirúrgico y antiséptico, y se impartían charlas de primeros auxilios a los médicos y enfermeros de campo, que eran los que tendrían que actuar de manera urgente.

El silencio se rompió cuando por las puertas entraron tres individuos, uno de ellos era un anciano humano ataviado con una tunica de la escuela de magia del fuego, presentaba un aspecto bastante deplorable, su tunica estaba quemada en gran parte de su extensión, dejando ver parte de su caquéctico cuerpo, la cara la tenia ennegrecida y con apenas un mechón de pelo chamuscado en la barbilla. Detrás de él había otro humano de edad joven que lloraba desconsoladamente mientras portaba un cuerpo en sus brazos, esa persona, animal o lo que fuera que llevaba en brazos, estaba totalmente quemada y desprendía humo como si fueran unas brasas que han sido apagadas hacia poco tiempo. El camillero Ogro que había en la entrada al verlos se hecho las manos a la boca aguantando unas enormes arcadas.

-A ver grandullón, traigo a un amigo, que se ha pasado un poco tomando el sol- dijo el anciano alegremente. El ogro miró incrédulo al anciano y después se dirigió al joven que llevaba el cuerpo, cociéndolo con ambos brazos dejó al joven y al cuerpo que portaba en la camilla.

-Pero hombre déjate de jueguecitos y baja de la camilla, que no ves que por una llantina no te van a atender en el hospital- dijo el anciano en tono severo, el joven dejo el humeante cuerpo como pudo en la camilla en la que le había dejado el ogro, y se bajo de ella, comenzando a llorar con más fuerza.

-Así no ayudas, anda vete con las mujeres, que seguro que encuentras un marido que te aguante- Dijo el anciano con tono burlesco. El joven salio corriendo entre llantos fuera del hospital.

El camillero ogro salio a toda prisa por el pasillo con el chamuscado cuerpo, aguantando como podía las arcadas, lo llevo a la sala de urgencias donde se encontraban varias enfermeras y un par de médicos, varios de ellos echaron hasta la primera papilla en cuanto vieron lo que les traía el camillero.

-Pero ¿esto que es?, ¡dios! El mortuorio esta en la otra dirección- dijo uno de los médicos mientras se esforzaba por no seguir vomitando.
-Oye que mi ayudante necesita ayuda no que lo rematen- gruño el anciano que entraba en esos momentos por la puerta
-¿esta vivo?- preguntó incrédulo el segundo médico, mirando al anciano.
-Y yo que sé, tu eres el médico- dijo el anciano encogiéndose de hombros. Ambos médicos se acercaron al humeante cuerpo buscando signos de vida, se miraron y negaron con la cabeza
-Lo siento pero tu ex ayudante ya no nos necesita, creo que lleva mas de una hora muerto… pero usted necesita nuestra ayuda parece que tiene serias quemaduras en su cuerpo y rostro, y además necesita que le viera urgentemente un loquero- dijo uno de los médicos mientras se acercaba al anciano. En esos momentos otro médico entró en la sala.
-Eztiraoz, ¿a que huele?-dijo olfateando la sala- ¿habéiz montao una barbacoa zin avizarme?- Dijo Warttrulg
-Amigo Warttrulg cuanto tiempo, ¿que es de tu vida?- Dijo el anciano
-Hombre Nax el Loco, zi ziguez vivo… aunque un poco chamuzcao… ¡Ey! Eztiraoz ze oz ha pazao un poco en la barbacoa al tio eze…- Dijo Warttrulg, los dos médicos se miraron y se fueron de la sala mirando con mala cara al matazanoz orco
-Ese churrasco es mi ayudante que ha tenido un pequeño percance, y mira que se lo dejé bien claro a ambos, pero ni caso, así que ahora paguen las consecuencias…-dijo Nax enfadado
-¿Pero que le haz hecho?- dijo Warttrulg tocando el chamuscado cuerpo con el dedo
-Ya sabes estaba yo con mis hechizos, y les dije, sacadme en 10 minutos, y tardaron un poquito mas, y claro al intentar sacarme se ha quemado un poco… pero tiene solución ¿no?- dijo Nax despreocupado
-Creo que vaz a necezitar a un nigromante de ezoz- Decía Warttrulg toqueteando la piel quemada del cuerpo- por que lo único que puedo hacer con él ez zervirlo como aperitivo al troll de la choza de al lao jeje je-
-Jeje je sigues siendo un cachondo mental Warttrulg- dijo Nax entre risas
-No, zi no ez broma- dijo serio Warttrulg
-¡Ah! Y que me decías del nigromante…-dijo serio Nax
-Zi kierez te lo cuento todo mientraz comemoz en el nuevo McPikillo que han abierto en la zede, ezoz cocineroz halflingz zon la leche…- Dijo Warttrulg mientras agarraba amistosamente por el hombro a Nax
-¡Oh!, claro, por supuesto, ¿harán allí ojos de sapo a la plancha?- dijo Nax entusiasmado
-Zeguro que zi canijo, por cierto tengo una crema pa ezaz quemaduraz a baze de zaliba de garrapato que te vendrían mu bien- dijo Warttrulg mientras ambos salían de la sala de urgencias.



Ursius caminaba con un papiro enrollado por los pasillos de la sede, camino a los aposentos de Sir Zoi. Llevaba un mensaje de Cabelo Divento. Al llegar a la puerta se coloco sus elegantes vestiduras que malamente disimulaban su tripa, y se colocó el sombrero de copa con plumas blancas y azules que llevaba, todo orgulloso de haberlo conseguido, ya que era la moda mas flagrante del Imperio, respiro hondo y cuando fue a tocar la puerta sintió un fuerte golpe en la espinilla izquierda, grito por el dolor y miro hacia abajo para ver que le había producido ese dolor repentino. Cual fue su sorpresa que justo delante de él había un goblin que le miraba fijamente y le saludó con la mano antes de darle un puñetazo en medio de sus partes nobles.

-¡Tú! Otra vez… ¡Guardias! ¡guardias!- dijo con un susurro de voz Ursius mientras caía al suelo de rodillas agarrándose sus partes con ambas manos. El goblin seguía impasible mirándolo con cara de diversión y cuando le tuvo a tiro le soltó un fuerte puñetazo en toda la nariz. La sangre comenzó a brotar de la nariz y Ursius cayo de lado al suelo en posición fetal, sollozando- Serás hijo de puta, ¿Qué coño te he hecho yo?- dijo Ursius con un leve susurro mientras la sangre le llegaba a la boca.

El goblin sonriente comenzó a darle patadas en el estómago, y hubiera seguido indefinidamente, pero la puerta de los aposentos de Sir Zoi se abrieron y salió Tharsik de ellas, quien miro asombrado la escena.

-¡Guardiass intruso!- dijo con voz sibilante el Skaven, agarro el báculo con la piedra bruja fuertemente con ambas manos y le soltó un tremendo golpe en la cabeza al agresor goblin, quien cayó inconsciente de inmediato. A los pocos segundos varios guardias aparecieron.

-Llevaos a este al calabozo, y a Ursus al Hospital- ordenó Tharsik, al llevarse ambos cuerpos, el Skaven vio el papiro tirado en el suelo, lo recogió y entró de nuevo a los aposentos de Sir Zoi.

-Señor, no te vas a creer lo que acaba de pasar- dijo Tharsik aguantando la risa
-Dime Tharsik- contestó Sir Zoi
-Un goblin acaba de dar una paliza a Ursius- Prosiguió Tharsik esbozando una risa en su hocico
-¿Un goblin?- dijo Sir Zoi extrañado
-Si, jajá jajá- dijo Tharsik ya sin poder aguantar la risa, Sir Zoi comenzó a reírse a carcajadas también
-Por cierto a uno de los dos se le debió caer este papiro- dijo Tharsik riendo todavía y acercándoselo a Sir Zoi, quien lo abrió. Al ver el sello su risa cesó de golpe, y comenzó a leer detenidamente la nota.
-Tharsik, ante la indisposición de Ursius, necesito que mandes este mensaje a la arboleda con un emisario: “Me parece bien, en dos horas os espero en mis aposentos”- Dijo Sir Zoi
-¿Pasa algo señor?- preguntó intrigado Tharsik
-Pasa, que tengo que limpiar tu entuerto, y no preguntes más- dijo tajantemente Sir Zoi. Tharsik asintió con la cabeza y salio de la estancia de Sir Zoi.

Dos horas más tarde, una delegación de elfos silvanos se presentó en los aposentos de Sir Zoi, estaba compuesta por seis Guardias del Unicornio que rodeaban a el diplomático Cabelo Divento y a un anciano que andaba agarrado a un báculo de roble, detrás de ellos les seguían dos guardias más que sostenían el cuerpo inconsciente de Mitch

-Bienvenidos señores- Dijo Sir Zoi invitando a sentarse con un gesto de la mano a sus invitados
-Hola Zoi Lupier, te presento al vidente Yandril- dijo Cabelo Divento haciendo una reverencia hacia el anciano, Sir Zoi se inclino en señal de respeto ante el anciano, aunque su rasgos faciales mostraban lo poco que le gustaba la situación.
-Perdón por la pregunta, pero ¿y el Gran Vidente Ythiel?- dijo Sir Zoi incorporándose
-Ha muerto hace unas tres horas, en vuestra incursión- Dijo secamente Yandril
-Mis mas sentidos pésames- Dijo Sir Zoi inclinando la cabeza
-Yo no lo siento, deberían haberlo matado mucho antes, nos ha retrasado poniendo normas absurdas, no soportaba su legalidad- dijo Yandril, Sir Zoi se quedo totalmente sorprendido ante tal declaración.
-Bueno, dejémonos de rodeos y hablemos de “el trato”, queremos 2 plazas adicionales para nuestros equipos, y nada de control de sustancias, además de la inculpación publica de Mitch, y el sacrificio de un Skaven. Que es poco ante nuestra perdida tan valiosa como es el Gran Vidente- Dijo Cabelo Divento con una sonrisa macabra en el rostro
-Un momento- dijo Sir Zoi levantándose violentamente del asiento- ese no era el trato-
-Si pero las condiciones han cambiado, hemos perdido a varios de la guarnición de la Guardia del Unicornio, uno de sus sargentos esta gravemente herido, y por no mencionar la terrible perdida de “El Gran Vidente”- dijo Yandril cínicamente
-Pero vosotros mismo habéis dicho…- dijo Sir Zoi lleno de furia
-¿Quieres que salga todo a la luz? Porque no perderás a los míos solo, si no que también nos llevaremos de aquí a mas razas, no estas en posición de reclamar nada- dijo Cabelo
-¿Trato hecho?- dijo Yandril con la mano extendida y una sonrisa en la cara
- Trato hecho- Dijo apesadumbradamente Sir Zoi, mientras estrechaba la mano del vidente.
-Por cierto, si muere Mitch no nos importara nada- Dijo Cabelo.

La delegación salio de los aposentos de Sir Zoi, dejando el cuerpo de Mitch tendido en el centro, mientras Sir Zoi miraba con rabia contenida al grupo mientras se alejaban
-Guardias, llevad a este desgraciado a los calabozos, mañana le espera un largo día de preguntas- Dijo Sir Zoi señalando al cuerpo de Mitch

viernes, 15 de octubre de 2010

Capitulo VIII: Incinerare Est

Nax se encontraba en una cueva húmeda y fría apenas iluminada por un par de antorchas, que portaban dos de sus ayudantes. Las dimensiones de la cueva eran imposibles de apreciar debido a la oscuridad, parecía que la cueva engullía la luz a pocos metros de la antorcha, siendo una trampa mortal para cualquiera que no conociera el lugar, situado en algún punto de las cloacas de la Sede. Los tres andaban con paso firme hacia un punto de la cueva guardando total silencio, en cada respiración el vapor escapaba de sus bocas y era engullido por la oscuridad. Tras varios minutos andando por la cueva Nax se paró en seco.

-Ya hemos llegado- dijo Nax, ambos ayudantes se miraron algo confusos, solo veían oscuridad por todos lados. Sólo hizo falta un ligero movimiento de mano de Nax para que en un instante se encendieran una docena de velas, conformando un circulo en el suelo a pocos metros de ellos. La luz del circulo dejó al descubierto una gran estatua de dragón, con las alas recogidas y la mirada en el horizonte, a escasos metros del circulo. Los ayudantes observaron boquiabiertos la estatua.

-¿Qué es este sitio?- Pregunto uno de los ayudantes
-Es un santuario milenario a la escuela del fuego, que quedo sepultado hace cientos de años, para protegerlo de los cazadores de brujas, cuando los que poseíamos el don de la magia éramos considerados demonios, menos mal que después salieron a la luz los verdaderos demonios y nos dejaron en paz, bueno, de hecho, vinieron corriendo a pedirnos ayuda, que caprichoso es el destino…- Dijo Nax lleno de nostalgia
-¿Y que vamos ha hacer aquí?- preguntó el otro ayudante.
-Quemar ratas- dijo Nax.
-Pero… ¿Por qué este sitio? ¿y para que nos necesitas?- Preguntó uno de los ayudantes
-La estatua es un potenciador arcano y el círculo es un punto de confluencia de los flujos de magia, este sitio aumenta el potencial mágico hasta niveles inimaginables. Os necesito para que no me maten los flujos de magia, ya soy anciano y no creo que aguante mucho tiempo tanto poder fluyendo por mi debilitado cuerpo humano, así que lo que tenéis que hacer es sacarme del circulo una vez pasen diez minutos, ni un segundo más.- Dijo Nax, y ambos ayudantes asintieron con la cabeza

Nax entro en el círculo, sentándose en el centro, mirando a la estatua del dragón, cerro los ojos y comenzó a concentrarse, su respiración era cada vez mas profunda y fuerte. Habían pasado varios minutos y seguía inmóvil en el suelo, ni una sola palabra, ni un solo movimiento, simplemente una respiración profunda y fuerte, hasta que dio un enorme ronquido, lo que sobresaltó a los ayudantes y al propio Nax que de un salto, inusual para su edad, se puso de pie y gritó levantando el puño derecho -Malditos nomos, devolvedme mi dinero- esto hizo que sus ayudantes empezaran a reír a carcajadas.
-Em Em, vaya creo que me he quedado transpuesto, ¡menos risas jovencitos, que si llegáis a mi edad seguro que os pasa lo mismo!- Dijo Nax bajando el puño y mirando de reojo a sus ayudantes.

Nax volvió a sentarse en el circulo de velas, posando sus manos en las rodillas flexionadas, cerró los ojos iniciando la concentración necesaria para llevar a cabo el conjuro y comenzó a susurrar unas palabras en lenguaje arcano. Las llamas del circulo comenzaron a arder con mayor intensidad, la temperatura de la cueva comenzó a aumentar desapareciendo cualquier rastro del frío ambiente que segundos antes dominaba el lugar. Nax abrió los ojos y donde anteriormente se encontraban sus pupilas, ahora eran tintineantes llamas que bailaban frenéticamente en sus globos oculares.

-¡Incinerare est!- Grito con voz potente Nax, la llama de una de las 12 velas se desprendió, dirigiéndose hacia el hechicero, integrándose en su túnica donde comenzó a moverse velozmente por ella.

En el mismo momento que Nax gritó “incinerare est” un asesino Skaven que había acabado con dos driadas en la arboleda de Ethram Uriel, comenzó a desprender calor de su cuerpo, en pocos segundos por toda su piel comenzaron a surgir flictenas, que explotaban al mismo tiempo que surgían. El asesino se quedo paralizado preso del terrible dolor, cayó al suelo comenzando a convulsionar mientras su piel ennegrecida empezaba a humear, sus ojos abiertos de par en par estaban llenos de sangre provocada por hemorragias internas, en un instantes la presión de sus globos oculares aumentaron tanto que explotaron, en un ultimo grito agónico el cuerpo del Skaven quedo envuelto en llamas y en menos de 15 segundos solo quedaban cenizas humeantes en el verde suelo de la arboleda.

Nax volvió a cerrar los ojos, iniciando de nuevo el conjuro de incineración. Cada vez que realizaba el conjuro, una llama se desprendía de la vela y se unía al frenético movimiento de las anteriores en la roja tunica del hechicero, a su vez un asesino Skaven en la arboleda era consumido por las llamas, hasta convertirse en cenizas llevadas por el viento.

Vashel y Asha llegaron lo mas rápido que pudieron a las cercanías de los aposentos del Gran Vidente. Como bien le habían dicho La Guardia del Unicornio se encontraba formando alrededor de la vivienda. Ambos aminoraron el paso y se dirigieron hacia uno de los guardianes.

-Saludos soldados, tenemos que encontrarnos con El Gran Vidente- Dijo Vashel inclinando levemente la cabeza, con el puño derecho cerrado sobre su pecho.
-No esta permitido acceder a los aposentos de El Gran Vidente, forestal- dijo secamente el guardia del unicornio sin ni siquiera mirar a Vashel
-Tengo que entrar soldado, y esto ya no es una petición, es una orden- dijo seriamente Vashel
-Los forestales no tienen poder sobre La Guardia del Unicornio, así que métase sus ordenes donde le quepa forestal- Dijo el guardia manteniendo su posición. Vashel se le acercó con los puños cerrados, poniéndose cara a cara con el guardián a pocos centímetros, cuando iba a hablar, Asha lo apartó
-Venga guapo, no querrás que me ponga triste ¿verdad?, si nos dejas pasar te estaré muy agradecida- Le susurró sensualmente Asha al oído del guardián, quien no hizo ni el mas mínimo gesto.
-Vashel, ¿Qué haces aquí?- dijo un guardián que se acercaba hacia ellos
-Ezaliel dile a los soldaditos de feria tuyos que me dejen pasar- contesto Vashel
-Solamente pueden pasar aquellos que el gran vidente decida, y deja de molestar a mis guardianes- Dijo Ezaliel con voz potente
-No lo entiendes Mitch necesita protección…-dijo Vashel exasperado
-¿Y por eso abandonas tu puesto como el la batalla de Amond? Para ayudar donde no se te pide y dejar que maten a tus hombres…- Dijo Ezaliel con la ira presente en su rostro
-El Príncipe esta vivo gracias a mi, y si tus hombres hubiesen sabido luchar como es debido, los orcos no habrían llegado a la posición de mis compañeros- Dijo Vashel, con la cara a pocos centímetros de la cara de Ezaliel. Ambos estaban tan tensos que parecía que en cualquier momento se iban a enfrentar a muerte.

Un pequeño detalle llamo la atención de Vashel, había sido un destello mínimo en los árboles colindantes que se dirigía hacia la posición de los Guardianes, era una esfera metálica.

-¡Ataque!- Gritó Vashel. Agarró a Ezaliel de la placa pectoral de la armadura y lo lanzo hacia delante tirándolo al suelo, rápidamente se giro y se abalanzó contra Asha cayendo los 2 al suelo. Una terrible explosión sonó a escasos metros y posteriormente 3 explosiones mas. Cuando el ruido de las explosiones cesaron, se escuchaban los gritos de dolor de los guardianes afectados por las explosiones. Vashel se levanto rápidamente e inspeccionó sus inmediaciones. Un espeso humo verde, se acercaba a su posición, mas de media docena de guardianes estaban en el suelo, algunos muertos y otros agonizando con miembros cercenados, otros eran engullidos por el humo. Miro hacia donde estaba Ezaliel quien se incorporaba mirándole fijamente
-¡Tu! ¡Tu nos has distraído!- Dijo Ezaliel, blandiendo la espada y girándose hacia el humo verde
-No entres ahí, o morirás, ¡ese humo es corrosivo!- Gritó Vashel, pero Ezaliel se adentro con la espada en alto hacia el espeso humo, perdiéndose en él.

Vashel ayudo a Asha a levantarse, mientras que el espeso humo avanzaba hacia ellos, miro a Asha y después a la vivienda de Ythiel, que se encontraba el tronco de un árbol milenario, a unos cuatro metros de altura.
-Debemos subir antes de que nos alcance ese hedor- dijo Vashel
-Tengo una idea, coge un poco de carrerilla y apoya tu pie en mis manos, yo te impulsaré a la rama mas baja y de ahí podrás acceder a la vivienda- dijo Asha
-¿Y tu como subes?, ¿No pensaras quedarte aquí abajo? Es muy peligroso- dijo Vashel
-Tranquilo se cuidar de mi- dijo Asha con una sonrisa forzada en la boca
-No puedo dejarte aquí…- dijo Vashel preocupado
-Hazlo por Mitch y por el Gran Vidente, no pierdas tiempo- Dijo Asha con mirada firme

Vashel cogió carrerilla y salio hacia Asha, quien lo esperaba con las manos entrelazadas y una rodilla en el suelo. Vashel apoyo el pie en las manos de Asha y salto, con el impulso que le ofreció la bella elfa, consiguió llegar a una de las ramas cercanas a la vivienda, choco violentamente con el pecho contra ella, quedando algo aturdido, pero reaccionó a tiempo y consiguió agarrarse a la rama, de un impulso se puso en pie, y miro hacia donde se encontraba Asha
-¡Corre! No dejes que te alcance el humo toxico- dijo Vashel
-¡Suerte!- dijo Asha y salio corriendo en dirección contraria al Humo

Ythiel se encontraba con Mitch en sus aposentos cuando escucharon las terribles explosiones, ambos salieron corriendo hacia la balconada, el humo comenzaba a inundar la zona defensiva montada por la Guardia del Unicornio. Ythiel miro preocupado a Mitch
-Ya han llegado, creía que los podríamos haber parado, vamos a dentro- dijo Ythiel
-No dejare que me cojan, luchare hasta el final- dijo Mitch mirando fijamente a su padre
-¡No!, no debes luchar o morirás, no me perdonaría perder a otro hijo- dijo Ythiel severamente
-Pero padre…-Protestó Mitch
-He dicho que ¡No!- Dijo Ythiel y dando media vuelta se dirigió hacia el interior de la vivienda.

Estaban llegando al gran salón cuando se escuchó un fuerte golpe y el crepitar de la madera, Ythiel se puso en guardia, elevando la mano izquierda que empezó a iluminarse con gran intensidad, de la habitación contigua salió una figura, con un impulso instintivo Ythiel lanzo el rayo de luz a la figura, quien se tiro al suelo, pasándole el rayo a escasos centímetros de su cabeza.

-¡Alto Gran Vidente soy Vashel! He venido ha ayudar- grito Vashel tumbado en el suelo
-Te he podido matar- dijo Ythiel acercándose a Vashel, -¿como has conseguido subir?- Dijo Ythiel ofreciéndole la mano a Vashel, quien se puso en pie.
-Me ayudo una amiga Señor, creo que hemos perdido a la mayoría de La Guardia del Unicornio, y no tardaran mucho en subir aquí Señor- dijo Vashel con una reverencia
-He subestimado a esos asesinos…- comenzó a decir Ythiel cuando se escucho el crujir de la madera, todos se quedaron en silencio, Vashel desenfundó sus dos dagas, Mitch fue ha hacer lo mismo pero la mano de Ythiel se poso en su antebrazo y con una mirada fría Ythiel obligó a Mitch que cesara en su acción. Ythiel agarró fuertemente con ambas manos su báculo. Todo se quedo en silencio, pero cada cierto tiempo un crujir de madera los alertaba, cada vez provenía de un sitio distinto, o de varios sitios a la vez, la amplia estancia estaba pobremente iluminada, por lo que dejaba muchas zonas a oscuras.

-Nos están estudiando, y buscando el punto débil para atacar- susurró Vashel
-Hay tres, pero no soy capaz de localizarlos, cerrad los ojos un par de segundos cuando os diga- respondió con un susurro Ythiel, elevando ligeramente el báculo
-¡Ahora!- grito Ythiel, y golpeo el suelo d madera con el báculo, una luz blanca radiante inundó el salón hasta la ultima esquina, dejando al descubierto a los tres asesinos, quienes quedaron cegados por el resplandor. Los tres silvanos abrieron los ojos y vieron a sus sigilosos atacantes como estaban cegados, dos de ellos se encontraban a escasos metros de Mitch, mientras que el tercero se encontraba en su retaguardia.
Ythiel movió el báculo formando una media luna, saliendo una veloz ráfaga de aire que impacto en los dos Skaven, mandándolos contra la pared como si fueran hojas arrastradas por el viento.

Vashel arrojo una daga contra el tercero clavándosela en el cuello, el grito de dolor del asesino inundó la sala, pero a pesar del grave corte el asesino se abalanzo contra Vashel, cayendo los dos al suelo en un duro forcejeo. Aunque Vashel le había sujetado al Skaven por ambas muñecas, un cuchillo situado en su cola le lanzaba mortíferas arremetidas que se clavaron profundamente en las piernas y costados de Vashel . La cara del Skaven se acercaba cada vez mas al rostro de Vashel lanzando mordiscos al aire, su tacto era cada vez mas calido, hasta llegar a quemar las palmas de Vashel. No sabia cuanto mas podría aguantar el empuje del asesino, las palmas de las manos le ardían y tenia el impulso de soltarle, pero sabia que si lo hacia acabaría muerto, si no se desangraba antes. El cuerpo del Skaven empezó a desprender humo y olor a carne quemada , sus ojos se inyectaron en sangre y en pocos segundos comenzó ha arder espontáneamente, abrasando las palmas de las manos y la cara de Vashel quien se dejo escapar un grito de dolor agónico. Poco después el tercer asesino se convirtió en cenizas, mientras que Vashel se retorcía de dolor en el suelo con las manos en la cara, ante la mirada atónita de Mitch, quien retrocedía preso del pánico

Ythiel mantenía a raya a los dos restantes asesinos, pero el grito desgarrador de Vashel le provoco una distracción, que aprovecharon los asesinos para abalanzarse contra él, clavándole sus puñales en el pecho antes de que pudiera responder, en un ultimo esfuerzo de las manos de Ythiel salieron violentas ráfagas de viento, saliendo despedidos ambos asesinos. Uno de los asesinos chocó violentamente contra la pared y cayo inconsciente, al poco tiempo estalló en llamas y se convirtió en cenizas. El ultimo asesino en una muestra de agilidad pudo dar una vuelta en el aire, y apoyó las piernas en la pared, un fuerte crujir sonó cuando ambas piernas se rompieron ante la fuerza del impacto contra la pared, el asesino cayo a plomo al suelo maldiciendo al Hechicero. Poco después comenzó a arder como sus compañeros.
Ythiel se encontraba en el suelo rodeado de un gran charco de sangre, luchando por mantenerse con vida. Mitch se acercó corriendo, se agachó y agarro fuertemente a su padre entre sus brazos.
-¡Aguanta!- dijo Mitch con los ojos llenos de lagrimas una expresión de terror en su rostro
-No, he conseguido mi propósito, salvarte, y si este es el precio que debo pagar, que así sea- dijo Ythiel con voz temblorosa
-Padre, aguanta, ¡padre!- Grito Mitch pero ya era demasiado tarde, y el maltrecho corazón de Ythiel dejo de latir, mientras la estancia era inundada por los gritos agónicos de Vashel

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El balon de oro PDF

Bueno pues me he puesto a enredar un poco y como varios colegas me pidieron que la histroia de El Balón de Oro la pusiera en PDF pues aqui la dejo para descargar :)
Saludos

http://www.megaupload.com/?d=LCR737ZG

lunes, 13 de septiembre de 2010

Capitulo VII: Juego Sucio

Sir Zoi se dirigía apresurado hacia sus aposentos, hacía pocos instantes Ursius le había informado de la llegada de un diplomático Silvano, habían pasado solo cuatro hora desde que se inicio la incursión en la arboleda y ya le esperaban para que diese explicaciones, tendría que manejar el asunto delicadamente, si no quería perder el apoyo o incluso el abandono de los Silvanos en la Piel de Minotauro. Entró en sus aposentos donde se encontraba Ursius. La estancia estaba iluminada por una gran lámpara de araña, en la que sus brazos terminaban en fauces de dragón abiertas que sostenían un globo luminiscente. En la pared oeste se encontraba una chimenea, donde el fuego daba calor a la estancia. Las paredes estaban decoradas con lienzos de Sir Zoi que representaban varias épocas de su vida. Dos enormes sillones tallados en roble cubiertos de pieles se encontraban alrededor de una pequeña mesa con diversos licores, traídos de distintos lugares del viejo mundo.

Ursius se encontraba dando un trago directamente de la botella de licor de kuit, cuando entro Sir Zoi, lo que hizo que se atragantase, provocándole una tos fuerte y dificultad para respirar.
-Se… ¡COF! ¡COF! Señor- Pudo decir Ursius entre tos y tos, dejando la botella en la mesita. Sir Zoi se acercó lentamente
-Ursius- contestó Sir Zoi al mismo tiempo que en un rápido movimiento soltó una fuerte bofetada en la rechoncha cara de Ursius -Ya lo que me faltaba por hoy, como te vuelva a ver te corto la mano, ¿entendido bola de sebo?- Amenazó Sir Zoi
-¡COF!¡COF! si… ¡COF! Señor- Dijo Ursius llevándose la mano a la mejilla enrojecida.
-Haz pasar al diplomático Silvano dentro de 10 minutos, y ahora sal de mi vista- Dijo Sir Zoi. Ursius salió haciendo una reverencia entre toses

Sir Zoi se sentó en uno de lo sillones, agarro la botella de licor de Kuit y la miró abstraído en sus pensamientos. “Esa maldita rata me ha jodido, como se atreve a mandar una incursión sin mi consentimiento, ¿Cómo arreglo este entuerto ahora?, para colmo la liga empieza en siete días y el trofeo principal no esta” pensaba Sir Zoi agarrando con más fuerza la botella, finalmente la arrojó con rabia a la chimenea provocando un estallido de llamas.

Vashel llego a la zona de entrenamiento cuando los últimos rayos de luz caían sobre la arboleda, todo estaba desierto, a excepción de un par de guardianes.
-¿Donde esta Mitch?- Pregunto Vashel
-Esta en la casa del gran vidente, pero no creo que te dejen pasar señor, La Guardia del Unicornio la esta custodiando- Dijo uno de los guardianes del bosque
-Eso habrá que verlo-dijo Vashel sonriendo- Chicos mas vale que patrulléis en grupos más grandes o acabaran con vosotros sin que os dierais cuenta, aumentad las patrullas e id en grupos de 5.- ordenó Vashel
-Que vengan, no tengo miedo de esos roedores jajaja- dijo uno de los guardianes
-¿Cuanto tiempo llevas empuñando la lanza?- Preguntó Vashel
-Dos años señor- Respondió orgulloso el guardián
-Se nota, esa estupidez solo es típica de los novatos-dijo Vashel con tono despectivo
-Señor ¿por qué…?- Dijo el guardián algo confuso
-Tu no has visto como una horda de Skavens arrasaban por donde pasaban, dejando la tierra estéril, aniquilando todo rastro de vida, no has visto a unidades de miles de guerreros Skavens asesinar a todo ser viviente que se encontraban, a brujos que con una sola palabra hacia que se te cayera la carne a pedazos, enormes ratas ogro que desmembraban escuadras enteras en una carga brutal, y menos has visto a un solo asesino en acción, que antes que te dieras cuenta que esta ahí, ya ha degollado a toda tu unidad. ¡No!, no lo has visto, y créeme, no desearas verlo jamás. Así que obedece y guárdate tus fanfarronerías.-Dijo Vashel con semblante serio
-¡A sus ordenes mi señor!- dijo uno de los guardias y ambos le saludaron en posición de firmes, golpeando el escudo con la lanza. Vashel asintió con la cabeza y salió en dirección a la vivienda del Gran Vidente

De camino Vashel se encontró con Ashandala, una experta jugadora de Blood Bowl, y feroz guerrera, adiestrada en las danzas de guerra. Su belleza era algo indescriptible, para la mayoría de los mortales era una diosa hecha de carne y hueso, que invitaban a la lujuria, su mera presencia en el estadio garantizaba un lleno total en las gradas.

Ashandala se encontraba jugueteando con un balón, con la mirada perdida en el horizonte absorta en sus pensamientos, llevaba puesto el uniforme de entrenamiento, que era una mono verde totalmente ajustado al cuerpo, lo que resaltaba aun más sus exuberantes curvas. En la cintura portaba un cinturón del que pendían dos largas espadas que reposaban en mus muslos.
-Asha, ¿Qué haces aquí? ¿no sabes que hay toque de queda?- Pregunto malhumorado Vashel
-Tranquilo Vash por eso he salido con protección- dijo Asha contoneando las caderas, haciendo que las espadas enfundadas se movieran ligeramente
-¿Tu nunca te cansas de desobedecer? Créeme esto es realmente peligroso, no puedes estar aquí sola- dijo Vashel parando en su carrera y acercándose hacia Asha.
-Pues quédate aquí conmigo- dijo Asha con una mirada sensual y una leve sonrisa en sus labios perfectos.
-Déjate de jueguecitos, ¡la vida de Mitch corre peligro!- Dijo Vashel agarrándola fuertemente de una de las muñecas
-¿Cómo? Pues iré contigo, si la vida del entrenador corre peligro, no me quedare de brazos cruzados- dijo Asha preocupada y soltándose la muñeca de la presa de Vashel
-No puedo permitir exponerte a tal peligro, son asesinos Skavens- Dijo Vashel
-Y yo soy Ashandala, curtida en cientos de batallas, y ni uno ni cien asesinos me van a impedir que ayude a mi entrenador, así que deja de perder el tiempo y vamos donde se encuentre Mitch- Dijo firmemente Asha. Vashel suspiro y reanudo su carrera
-Sígueme, se encuentra con el Gran Vidente- Dijo Vashel


Cabelo Divento, diplomático de la arboleda de Ethram-Uriel, entró en los aposentos de Sir Zoi con semblante serio, pues la situación era muy delicada. Cabelo saludo a su anfitrión con una leve reverencia muy forzada, Sir Zoi le correspondió a la reverencia y con un gesto de la mano le invito a tomar asiento. Ambos se sentaron pero sus posturas rígidas hacia ver la tensión que había en el ambiente
-Es indignante, como osáis ordenar una incursión a la arboleda y más aun, mandar a esos sucios Skavens. ¿Cuales son los motivos?- Cabelo escupía las palabras con ira y arrogancia
-Tranquilo amigo, yo no he ordenado nada y mi sequito tampoco- Dijo Sir Zoi calmado
-Entonces, ¿son los Skavens los que quieren la guerra?, sabes que somos un pueblo pacifico, pero defendemos lo que es nuestro…- Dijo Cabelo
-Veras es algo complicado, sufrimos un robo, de un bien muy preciado para esta comunidad, y bueno… teníamos sospechas de que podría haber sido uno de vuestros hermanos…-Decía Sir Zoi, cuando le cortó Cabelo
-Entonces estáis afirmando que estas detrás del ataque- Dijo Cabelo intentando controlar su rabia
-No, espera que termine de hablar, esta información llego a los oídos de uno de los equipos de Skavens y por su cuenta fueron a buscar al presunto autor, yo bajo ningún concepto permitiría tal acción frente a vuestro colectivo, yo soy quien vela por el buen funcionamiento de esta comunidad… de hecho ya estoy tomando medidas para parar el ataque y buscar al culpable de tal agravio.- Dijo Sir Zoi
-Déjate de rodeos y dime que es lo que ha pasado, o mis hermanos abandonaran la comunidad- Dijo Cabelo
-Me dejare de rodeos. Nos robaron El Balón de Oro, y el único superviviente apunto a Mitch como autor. Esas malditas ratas tienen oídos por todos lados y se enteraron y han buscado la justicia por su mano. Os prometo entregaros al responsable para que le ajusticiéis. Este hecho al que mas perjudica es a mi y al buen funcionamiento de la liga. De todas maneras tendremos que hablar con Mitch para aclarar el asunto, si lo creéis conveniente- Dijo Sir Zoi
-Y ¿que haríais con Mitch?- Preguntó Cabelo con una curiosidad algo inusual en ese instante, lo que sorprendió a Sir Zoi
-En principio solo le dejaríamos aquí en la sede bajo vigilancia, hasta aclarar el asunto…- Dijo Sir Zoi
-Y eso, ¿de que manera afectaría en su participación en la próxima temporada?- Dijo Cabelo
-No se a donde quieres llegar…- Dijo Sir Zoi intrigado
-Bueno veras, la patraña esa que me has contado de que no tienes nada que ver, no se la van a tragar los míos al igual que yo tampoco me la creo, pero podemos llegar a un acuerdo personal…-Dijo Cabelo acercándose a Sir Zoi
-No voy a permitir que llegues a mi casa y me llames mentiroso a la cara- Dijo Sir Zoi enojado
-Ya nos conocemos hace mucho tiempo, y huelo tu nerviosismo a kilómetros, así que deja de actuar, y me tomes por tonto. Yo te ofrezco un trato, me das un culpable y encierras a Mitch unas semanitas para que no pueda presentar su equipo a la liga, y yo me encargo de aclarar esto con mi pueblo. Ambos salimos ganando- Dijo Cabelo echándose hacia atrás en el sillón, con una mueca de maldad en los labios
-¿Qué sacas tu de todo esto?- Preguntó Sir Zoi con voz apagada
-Digamos que ciertas personas tenemos intereses opuestos a los de Mitch, y estamos un poco artos de que el niño de papa sea la estrellita…- Dijo Cabelo con mirada sombría
-Lo tendré que meditar, lo que propones es muy sucio- Dijo Sir Zoi
-¿No has comprendido que no estas en posición de pensarte nada? O aceptas, o me encargare que mi gente abandone la Piel de Minotauro- Dijo Cabelo muy serio
-Aceptare, pero no quiero verte nunca mas- Dijo Sir Zoi con sensación de impotencia, apretando los puños
-Sabia que entrarías en razón- Dicho esto Cabelo abandono los aposentos de Sir Zoi.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Valoracion: El Balon de Oro

Bueno antes de proseguir con el capitulo 7,que le tengo a medias, me gustaría saber algunas cosillas que piensan los 2 0 3, siendo optimista, que leen la historia :D. Así que ahí van unas preguntillas

1- ¿que os va pareciendo la historia?
2-¿que cambiarías de la historia?
3- ¿cual es el personaje que mas te gusta?
4-¿Qué personaje/s asesinarías/quitarías de la historia?
5-¿Debería dejar de aporrear el teclado y dedicarme a otra cosa?

Saludos

viernes, 13 de agosto de 2010

Capitulo VI: Luchando contra el futuro

La sala de reuniones estaba en silencio, sentado en su magnifico sillón se encontraba Sir Zoi pensativo “¿Quién demonios estaría detrás del robo? ¿Cuáles eran los motivos? “. Estas cuestiones rondaban por su cabeza. Una sombra se le acercó sigilosamente. Sir Zoi giro la cabeza hacia la sombra
-¿Alguna novedad Tharsis?- Preguntó Sir Zoi
- Shy´el despertó durante unos instantes, y pronuncio un nombre- contestó Tharsis
-¿Solamente pronunció un nombre?- Preguntó Sir Zoi intrigado
-Sí, posteriormente volvió a perder el conocimiento, el ladrón es Mitch, mande un grupo de asesinos para traerlo- contestó Tharsis
-¿me estas diciendo que has enviado a un grupo de asesinos a por Mitch por qué el restaurador ha dicho su nombre?- Preguntó Sir Zoi incrédulo
-Si señor- contestó tímidamente el Skaven
-Y si llega a decir el nombre de su padre, ¿Qué haces? ¿Mandar más asesinos también a por él? ¿Sabes las consecuencias que puede tener este acto?- Decía con rabia Sir Zoi
-Yo creía…- Dijo temeroso Tharsis mientras retrocedía, al ponerse en pie de un golpe con su imponente figura Sir Zoi
-Más te vale que los detengas de inmediato, o será tu cabeza la que ruede- Amenazó Sir Zoi mientras sostenía en el aire a Tharsis, amarrándole de la roída túnica
-Una vez dada la orden a los asesinos, será casi imposible detenerlos, hasta que no acaben con su objetivo o estén todos muertos, lo único que podríamos hacer es avisar a la arboleda- Dijo Tharsis
-¡Mierda!- gritó con un potente rugido Sir Zoi, lanzando contra la pared el frágil cuerpo del Skaven- ¡a que esperas!, corre y tráeme a Nax de inmediato. Más vale que no muera ningún silvano o acabaras enterrado en la arboleda- Gritó Sir Zoi, las venas del cuello y la frente parecían estallar, estaba intentando controlarse para no matar al que hasta ahora era su mano derecha- todo se desmorona- susurró, dejándose caer en su sillón en la sala de reuniones.

Ythiel andaba lo más rápido que le permitía, sus siglos de vida, por el Claro de los Espíritus, tenia que impedir su visón, no permitiría una matanza. Para él la vida era sagrada y la arboleda su santuario, que se manchara con la sangre de sus hermanos era algo que no podía permitir. Justo antes de salir del claro Ythiel se acercó a un pequeño riachuelo de aguas cristalinas que fluía desde la arboleda, Ythiel se agachó y tocando con la palma de sus manos el agua, pronunció unas palabras en lengua arcana. Una esfera de agua en constante movimiento surgió del riachuelo y se elevó en el aire como si la atracción de la tierra no pudiera hacer nada para retenerla. Ythiel se levanto y comenzó ha hablarle a la esfera de agua cristalina
-Avisa a Poderosobrote y a sus driadas, tienen que ir a la posición de Vashel. Una incursión Skaven avanza hacia esa zona, hay que retenerlos- Ordenó Ythiel, y la esfera salió disparada a toda velocidad, desapareciendo en el horizonte en pocos segundos.
Ythiel reanudo su marcha hacia la zona de entrenamiento donde encontraría a Mitch, “el sol esta todavía cayendo, espero llegar a tiempo, que el espíritu del bosque nos asista” pensó Ythiel.
En la zona oeste de la arboleda se encontraba vigilando Vashel, todo estaba demasiado tranquilo, escuchó un crujir de ramas desde la posición de su compañero así que subió rápidamente por el robusto árbol hacia una posición mas elevada donde podría ver a sus compañeros, pero no fue así, algo ocurría. Vashel bajo a toda prisa hasta el punto del árbol ideal para lanzar la flecha con el mensaje de alerta al resto de guardias. Rápidamente enrolló una pluma roja en una flecha y tenso el arco al máximo, el mensaje debía ser enviado de inmediato. Justo en el momento que iba a disparar, un trozo metálico surgió de la parte inferior del árbol, partiendo la flecha por la mitad. Instintivamente salto hacia atrás a una rama cercana, agarrando una nueva flecha, desde la profundidad del bosque subían a toda prisa unas figuras vestidas totalmente de negro. Apoyando los pies en la rama disparo una certera flecha que impacto de lleno en el cráneo de una de las encapuchadas figuras, cayendo a peso hacia la espesura del bosque. Cuando iba a cambiar de posición noto como el aire se volvía mas frío, “aquí están las driadas” pensó y con un salto cambió de rama agarrando una nueva flecha. Antes de que se posara en la gruesa rama del árbol contiguo vio como unas largas enredaderas surgían de la profundidad de la arboleda y agarraban a 2 de los asesinos que subían frenéticamente, engulléndolos hacia la profundidad de la arboleda. Los Skaven gritaban e intentaban deshacerse de sus ataduras sin éxito. Esto le dio tiempo a inspeccionar mejor la zona, en busca de más asquerosos Skavens, había uno a sus espaldas y otro permanecía oculto en el árbol adyacente. Sin pensarlo dio un salto hacia arriba girando sobre si mismo en el aire, una estrella pasó silbando cerca de su pierna, ya tenia visión de su oponente así que disparó el arco, la potente flecha atravesó parcialmente el hombro del Skaven y se clavo en el tronco del árbol dejando inmovilizado al asesino. El otro asesino que estaba oculto se dispuso a embestirle en el aire pero una enorme garra de madera lo atrapó. Bajo sus pies en lo profundo de la arboleda se escuchaban los aullidos de las driadas, espíritus del bosque, que arremetían contra el resto de asesinos que se encontraban en la superficie. Vashel se poso en la rama del árbol y miro fijamente mas allá de la enorme garra, se trataba de Poderosobrote uno de los Hombre Árbol que custodiaban la arboleda. Con un gesto de asentimiento agradeció la ayuda. Vashel se acercó hacia el Skaven, que intentaba quitarse la flecha del hombro que lo inmovilizaba en el árbol, agarro otra flecha y tensó al máximo el arco.
-¿Quien os ha enviado y a qué?- Pregunto firmemente Vashel mientras apuntaba al Skaven.
-A que estas esperando, ¡mátame!- le gruñó el Skaven
-te lo vuelvo a repetir ¿Quién os ha enviado y a qué?- Volvió a preguntar Vashel con más fuerza
-¿Qué te pasa no tienes agallas?, vamos ¡mátame!- grito el Skaven, Vashel disparó el arco clavándole la flecha en el otro hombro, que a su vez se incrustó en el árbol. El asesino gritó de dolor
-Dime lo que quiero saber y tendrás una muerte rápida, si no lo haces te pudrirás clavado en este árbol- Dijo Vashel agarrando otra flecha
-Vamos a por Mitch, y ahora mátame- grito lleno de rabia y dolor el Skaven
-Que disfrutes de las vistas- Dijo Vashel, bajo el arco y salió a toda prisa hacia la espesura de la arboleda
-¡Maldito elfo cobarde Mátame! ¡Mátame! - Gritó el asesino lleno de furia


Los últimos rayos de luz penetraban en la espesa arboleda, cuando Ythiel llegó a la zona de viviendas, el camino había sido largo, pero había llegado a tiempo, su visión no se había cumplido, lo cual lo llenaba de alivio. Se paro para mirar la hermosa vista, los pequeños rayos de luz anaranjados se fundían con la espesura perdiéndose en las alargadas sombras de las viviendas que se encontraban a media altura alrededor de los árboles, de enorme altura y más de 10 metros de diámetro. Guardando formación alrededor de la vivienda del Gran vidente se encontraba la Guardia del Unicornio, la élite de los guardianes del bosque, adiestrados en el arte de la espada y la lanza permanecían inmóviles, vigilando todo el perímetro, con armaduras de cuero endurecido en las que resaltaba la cabeza de un unicornio en el pecho tejido con sedas de la mejor calidad, en el brazo derecho mantenían una larga lanza creada mágicamente, y en el izquierdo portaban un escudo mediano de acero con el unicornio en plata en el centro, de los cascos puntiagudos caía un penacho compuesto por una pluma blanca y otra verde. Ante la presencia de Ythiel todos los guardianes le saludaron con casi imperceptible movimiento de cabeza. Ythiel había avisado a la los guardianes para que escoltase a Mitch hacia sus aposentos y evitaran cualquier posible amenaza sobre su vida.

Ythiel se acerco a la escalera de caracol y subió lentamente alrededor del árbol hasta sus aposentos. Al entrar se encontró a Mitch sentado golpeándose nerviosamente la barbilla con los dedos, quien se levanto rápidamente y saludó con una reverencia
-Gran Vidente- dijo Mitch
-Por favor hijo no hace falta que te inclines-contesto amablemente Ythiel
-Padre hay que preservar las tradiciones como bien me enseñastes- contestó Mitch mientras se incorporaba
-Tonterías, eres mi hijo y toda una estrella del deporte, seria yo quien te tendría que pedir que me firmases la túnica- dijo Ythiel con tono dulce, y los dos se echaron a reír
-¿Qué era lo que querías? y es más ¿a que viene toda esta seguridad?- Pregunto Mitch
-Veras hijo, he tenido una visión, en ella la Sede te acusa de robar el Balón de Oro y enviaban a asesinos para apresarte, con un desenlace trágico en ella- dijo Ythiel con una expresión tenebrosa en su rostro
-Pero padre yo no he robado nada- dijo Mitch asustado
-Lo se, los asesinos están siendo neutralizados por las driadas, hasta que no pase la media noche no cesara el peligro, de ahí toda esta seguridad. Si por cualquier cosa lograran llegar hasta aquí, prométeme que no opondrás resistencia- Dijo Ythiel
-no lo entiendo yo... yo... no he hecho nada-dijo Mitch mientras se derrumbaba en el sillón que había a sus espaldas y cubriendo su rostro con las manos.


Tharsis acompañaba por los pasillos de la sede a Nax "El Loco", un excéntrico y poderoso mago, iba vestido con una túnica roja con adornos en oro que representaban a dragones y fuego que pertenecía a la escuela de magia del fuego, con el paso del tiempo la tunica se encontraba deshilachada y rota en varios puntos, además presentaba numerosas manchas de vino y de diversos compuestos químicos, su largo cabello era gris y totalmente enmarañado, como si no se hubiera peinado en eones, su piel arrugada era morena y curtida por el paso de los años, los ojos eran pequeños puntos negros hundidos en las cuencas oculares y una larga barba gris que le llegaba a las rodillas pendía de su prominente mentón. De sus agrietados labios sobresalía un diente amarillento.

-Vamos date prisa nos espera Sir Zoi- gruñó Tharsis
-No quiero ir a verle, es muy serio, además me acabas de interrumpir cuando estaba apunto de crear el mayor de los inventos que jamás hayas visto-dijo Nax
-muy bien pero podrías andar mas rápido, hoy no esta especialmente amable el jefazo- apremio Tharsis a Nax
-Pues veras, basándome en la hipótesis de que el mundo es esférico, estoy creando un artefacto que hace rotar el mundo, y te preguntaras que hace eso, pues hace que te traslades a otro punto tan rápido como un rayo, aunque en verdad tu no te mueves si no que se mueve todo lo de tu alrededor, y…- decía Nax totalmente emocionado
-Definitivamente estas como una cabra, ¡Ja! El mundo una esfera, no se como te dejan suelto, a gente como tu los de mi clan los sacrifican a la Gran Rata Cornuda- se mofó Tharsis.

Ambos llegaron a la sala de reuniones, donde los esperaba impacientemente Sir Zoi, que andaba de un lado a otro con las manos cruzadas a la espalda, signo de su actual preocupación

-Bien ya habéis llegado, ahora Tharsis vuelve por donde has venido, no quiero verte- Dijo serio Sir Zoi y Tharsis abandono la sala en un instante
-Nax quiero que localices y ejecutes a los asesinos Skavens que se encuentren en la arboleda lo antes posible- Dijo Sir Zoi con semblante sombrío
-Y como quiere que lo haga, mediante incineración, combustión espontánea, explosión térmica… la explosión térmica es muy divertida jeje, el tío empieza a calentarse tanto que al final explota y deja todo lleno de vísceras y sangre muy calentitas jeje- Dijo Nax con la mirada totalmente pérdida imaginándose los resultados de los hechizos
-Creo que lo mejor es que queden solo cenizas, ahora te dejo que trabajes, tengo otro asunto pendiente- Dijo Sir Zoi abandonando la sala
-Incineración, perfecto- Susurró Nax, mientras se frotaba las manos

viernes, 9 de julio de 2010

Capitulo V: Una extraña pareja

El anciano y Bodbogt, el pequeño golin habían conseguido salir de la sede de la Piel de Minotauro sin ser descubiertos, adentrándose en el mercado, donde se confundirían con la multitud. La zona comercial era bastante amplia, llena de puestos en los que vendían todo tipo de cosas desde alimentos hasta joyas de la mayor calidad. Bodbogt salio debajo de la túnica del anciano tapándose la nariz en un gesto de asco
-Hant tío, he olido pedos de Trolls que son perfume comparados con los tuyos ¡buagh!- dijo Bodbogt sacando la lengua
-Eso te pasa por mearte encima mía jaja, mira nos encontramos en el mercado negro, en el callejón del chatarrero Skruft - contesto el anciano
-vale jefe- dijo el golin y se adentro entre la multitud de gente que abarrotaba el mercado desapareciendo en escasos segundos.
El anciano prosiguió con su lento caminar observando los puestos, hasta llegar a un pequeño callejón oscuro y sucio, inspeccionó el callejón, no había nadie, se quito la túnica y se limpió la cara enérgicamente con ella, sus rasgos envejecidos y la barba canosa desaparecieron y en su lugar había un joven rostro, con una larga cicatriz que le recorría desde la ceja izquierda hasta la parte izquierda de la comisura de la boca, sus ojos eran negros y profundos, labios carnosos acompañados de una nariz perfecta. Se retiró la peluca grisácea y enmarañada, quedando en su lugar un brillante pelo negro recogido en un tenso moño en la parte posterior de su cabeza. Su vestimenta era de cuero negro ajustada, un cinturón lleno de dagas le cruzaba el pecho en diagonal. Dejo la arrugada tunica en el suelo y se dirigió hacia unos escombros, comenzando a rebuscar en ellos, agarrando un paquete escondido en lo mas profundo del montón de escombros, abrió el paquete y saco una larga capa negra con capucha, una espada envainada y un arco con un carcaj de flechas, una vez colocado todo se adentró más en el oscuro callejón.

El mercado negro era uno de esos sitios a los que una persona cuerda no se acercaría ni en la más terrible de sus pesadillas, se encontraba en las cloacas, bajo la ciudad que rodeaba la sede, el olor a podredumbre, el barro, las ratas y las aguas contaminadas estaban por todos lados, y junto con la escasa luz de las antorchas daba un aspecto muy tétrico al lugar. Este lugar estaba frecuentado por ladrones, asesinos, mutantes, contrabandistas y todo aquel que no tuviera un ápice de dignidad.

Bodbogt se encontraba charlando amistosamente con Skruft Ojozdezapo, un goblin dueño de un puesto de chatarra de la más ínfima calidad del mercado negro. Al lado de Skruft y vigilando el puesto de chatarra se encontraban sus 2 Trolls guardaespaldas Zinpiñoz y Zacamocoz
-Puez zi te dejo este ezcudo partio por la mitad a 3 piñoz zolamente, y el cazco con ventilazión de regalo- decia Skruft
- ez tentador… mmm no ze déjamelo que me lo pienze, y ¿que ez ezo de un cazco con ventilación?- pregunto Bodbogt
- Puez que la parte de arriba del cazco no ezta, ze la arrancaron de un ezpadazo- contezto Skruft
-¿Para que quiero un cazco zin la parte de arriba?- Pregunto Bodbogt extrañado arrascándose la cabeza
-Puez por zi te dizparan a la frente merluzo- le contestó Skruft
-¡jo! Que lizto erez- dijo Bodbogt. Hant apareció detrás de Bodbogt, agarrándolo de un brazo y alejándolo del puesto.
-Oye que eztoy zerrando un trato, no te lo llevez, ¿y zi añado un efecto ozidao al ezcudo?- gritó

Hant y Bodbogt llegaron a la taberna más inmunda de todo el imperio, situada en el mercado negro. El humo se mezclaba con todo tipo de olores al cual más desagradable, el suelo estaba repleto de desechos de alimentos en proceso de descomposición, botellas y vasos rotos se esparcían por todos lados, y algún que otro cuerpo moribundo se encontraba en el suelo. Hant hizo un gesto con la cabeza al tabernero, quien asintió con la cabeza, y se dirigieron hacia la planta superior, las escaleras rechinaban al paso del humano y el golin, una vez en la parte de arriba se dirigieron hacia la puerta de una habitación. Su avance fue detenido por una elfa oscura ataviada con harapos rojos que apenas tapaban su esbelta figura llena de tatuajes, dejando muy poco a la imaginación. La elfa se acerco con paso elegante y seductor hacia Hant, una vez a su lado le acaricio su rostro con el dorso de su mano, pero Hant le agarro la muñeca deteniendo su avance.

-no me toques Lyliel, o juro que te mato- amenazó Hant
-¿Todavía me guardas rencor?, pero si te sienta muy bien la cicatriz, además así seguro que te acuerdas de mi cuando estés con otra- le dijo juguetonamente Lyliel, mientras Hant apartaba su mano violentamente
-¡calla bruja!-dijo Hant lleno de rabia. Lyliel en un movimiento muy rápido le arrebató una daga del cinturón a Hant y se la colocó en el cuello
-Con las veces que lo hemos pasado bien juntos y ahora, me tratas así… creo que te estás afeminando Hant Manoságiles- dijo con tono perverso Lyliel, acercando la cara más y más hacia Hant, hasta darle un beso en los labios, mientras que con la daga le provocaba un pequeño corte en el cuello. Hecho esto Lyliel tiro la daga clavándola en el suelo, y se dio media vuelta.
-Ya tienes otro recuerdo mío bombón, espero que la próxima vez disfrutemos los dos- dijo seductoramente Lyliel mientras bajaba las escaleras hacia el primer piso. La cara de Hant estaba llena de rabia contenida mientas veía como se alejaba lentamente la elfa oscura. Hant giró la cabeza y vio como Bodbogt le miraba atentamente, sosteniendo un pañuelo en la mano.
-¿Un pañuelito jefe?- dijo Bodbogt, sin mediar palabra Hant cogió el pañuelo, llevándoselo al cuello para secarse la sangre del pequeño corte y entro en la habitación seguido de Bodbogt.
-Ni una sola pregunta de esto, ¿entendido?-dijo Hant mientras el golin asentía con la cabeza- Bueno cuéntame que ha pasado, sin rodeos. Alguien se nos ha adelantado y quiero saber quien fue- ordenó Hant
-Puez yo zeguia al reztaurador eze, ¿como ze llamaba…? ¿Sharasa? No, espera… a sí, ya me acuerdo Shy´el, como habíamos planeado para entrar en la cámara y llevarme unoz cuantoz trofeoz…- contaba Bodbogt.
-Eso ya lo sé, el plan era mio imbécil- dijo exasperado Hant
-Bueno, que me dizponia a pazar a la zala de loz trofeoz, detraz de ezte tipejo raro, cuando el tío ze dezplomó y cayó encima mía. Dezpuez de eztar un buen rato espachurrado en el zuelo conzegui quitármelo de enzima, que no veaz que bien olía el jodio, pero ezcuche pazoz por el pazillo y me ezcondí en un jarrón. Loz guardiaz entraron y dieron la voz de alarma, porque ademaz de el tío dezmallao también había 2 guardiaz muertoz, y como pude me fui al pazillo, donde me enteren que habían robao eze trofeo que ibamoz a robar nozotroz, zi ez que tenemoz mala zuerte jefe. Entoncez fue cuando Un gordinflón con un zombrero mu chulo que tenia una pluma y todo me descubrió y tuve que zalir por pataz, cazi me atizan en to la cocorota con una alabrada de ezaz, y me ezcondí en tu tunica con el gran dizfraz que llevabas que te quedo muy chulo, ¿como aprendiztez a imitar a loz viejoz?- decía Bodbogt a toda prisa sin apenas respirar, hasta que Hant le interrumpió.
- El resto ya me lo se, no hace falta que me lo cuentes, ¿sabes si el elfo vio a quien le derribó?- preguntó Hant
-No ze, pero ze lo podriamoz preguntar, ze lo llevaron, 5 minutoz antez de que me dezcubrieran, al hospital.- dijo Bodbogt
-Bueno pues no tenemos nada que perder, vamos- dijo Hank

Habían pasado dos horas desde que Shy´el había sido ingresado en el hospital, cuando Hant y Bodbogt llegaron a las inmediaciones de este.
-Bueno chiquitín, haz lo que te dije- le ordeno Hant guiñándole un ojo. Desde los matorrales donde estaban ocultos salió Bodbogt con una piedra en la mano, y se acercó al camillero que había en la puerta echando durmiendo, extendió la mano y lanzo la piedra con todas sus fuerzas a la cabeza del camillero, pero erró en el tiro y dio en la pared, ante el ruido del impacto de la piedra el camillero despertó y miro sorprendido al golin, poniéndose en pie.
-¿qué haces? ¡Desgraciado!- le grito el camillero con mal humor.
-Plan B- Hant le susurró al golin desde los matorrales. Entonces el golin se dio media vuelta, se agacho y levantando sus roídos vestidos le enseño su verde culo al camillero
-Chupame el culo, cara mierda, que a tu madre la violo una banda de rataz peludaz- dijo Bodbogt. Ante tal ofensa el camillero salió a correr hacia el golin, quien a su vez salio a correr hacia los matorrales
- te vas a enterar desgraciado, voy ha hacer puré de guisantes contigo- gritaba el camillero en su carrera hacia el golin. Bodbogt salto hacia los matorrales y desapareció, el camillero frenó un poco su carrera y se acerco hacia los matorrales. Cuando fue a mirar en busca del golin de los matorrales salio una daga que impacto en el ojo de camillero, clavándose profundamente en el cerebro, quien cayó desplomado a los matorrales. Hant agarró el cuerpo ocultándolo, le quito el uniforme y se lo puso.
-Bien hecho Bobo, y tranquilo que esto solo te dolerá un poco- dijo Hant
-Que me llamo Bodbogt y ¿Qué me va a doler?- pregunto extrañado el golin, cuando recibió un fuerte puñetazo en la cara que lo dejo KO.

Hant agarro el cuerpo de Bodbogt y se dirigió a la entrada del hospital con el uniforme de camillero puesto, una vez llego a la entrada colocó al golin en la camilla y entró, pasaba desapercibido entre los trabajadores, así que reviso varias salas en busca del restaurador. Sólo le quedaba una sala por inspeccionar, de fondo, en la zona de los despachos médicos se escuchaban los gritos de una discusión. Llego a la sala y hecho un vistazo, solo había dos camas ocupadas, en una estaban metiendo a un elfo en un saco, “espero que no sea ese” pensó Hant, siguió recorriendo la sala con la vista y vio a un Skavens cerca de otro elfo, así que se acerco con la camilla a esa zona, veía como el skaven se acercaba al elfo y escucho un débil susurro de los labios del elfo, “Mitch” había pronunciado, y el Skaven salio de la sala a toda prisa sin percatarse de la presencia de Hant. Bodbogt recobro el sentido en esos momentos y se dispuso a gritar cuando Hant le tapo la boca.
-¡Ssshh!, no grites, dime ¿es ese el Elfo?- dijo Hant, y el golin asintió con la cabeza- vale, ¿te suena el nombre de Mitch?- le pregunto al golin destapándole la boca.
-Si, es un entrenador famoso, y Shy´el esta enamorado de él- contesto con un susurro Bodbogt.
Hant se acercó a Shy´el sacando un pequeño vial del uniforme, que había cogido de su cazadora, destapo el vial y lo paso por la nariz de Shy´el, quien comenzó a despertarse, mientras despertaba Hant sacó otro vial y vertió un poco de su contenido en un pañuelo. Una vez despierto Shy´el Hant le tapo la boca con la mano, los ojos del elfo se abrieron de par en par, e intento forcejear pero el peso del humano le caía sobre su pecho y no le dejaba movimiento alguno.
-¿Mitch a robado el balón de oro?- preguntó Hant, el elfo lo miro confuso y negó con la cabeza.- Bien, no te haré daño si colaboras, ¿sabes quien a sido?- Shy´el volvió a negar con la cabeza. Hank le acerco el trozo de pañuelo empapado en la sustancia del vial y se lo puso con la otra mano en la nariz, quedando inmediatamente dormido Shy´el, apartándose Hant de él.
-camillero, que hace ahí parado, tráiganos al paciente, y llévese a éste al depósito- dijo una enfermera desde la otra parte de la sala. Hant agarro la camilla en la que iba Bodbogt y empezó a acercarla a las enfermeras
-Cuando te diga sales a correr- susurro Hant. Casi habían llegado a la cama donde se encontraban las enfermeras esperando al nuevo paciente, y Hant susurro- ya- saliendo disparado el golin de la camilla y corriendo a toda prisa hacia la salida de la sala, Hant salio a correr detrás de él gritando- no corras, que te vamos a currar- en poco tiempo ambos salieron del hospital.

-Bobo, creo que la sede va a culpar a Mitch del robo del Balón- dijo Hant
-Pero el no a zido- contesto Bodbogt
-Eso solo lo sabemos tú, el restaurador, Mitch y yo. Lo más lógico es que Mitch se escape he intente limpiar su nombre, mientras que la sede ofrecerá una buena suma por su entrega- dijo pensativo Hant
-Pero Shy´el dirá que Mitch no ha sido- respondió Bodbogt
-Para eso tendrá que despertar, y si no le dan el antídoto al veneno que ha inhalado se quedara muuucho tiempo dormido - dijo sonriendo Hant
- Y ¿qué hacemos?- pregunto confuso Bodbogt
-Esperar a Mitch- contestó Hant

Nota: este capitulo transcurre temporalmente entre los capitulos II y III

lunes, 28 de junio de 2010

Capitulo IV: Visión

Los rayos de luz atravesaban el tupido follaje de la arboleda, creando una magnifico juego de luces y sombras, que otorgaba una belleza natural digna de contemplación para las razas del viejo mundo. Sin embargo para los habitantes lo que les proporcionaba era un sistema de defensa natural, que evitaba que el enemigo penetrase con formaciones militares compactas, obligándolos a dividirse en pequeños grupos para atravesar la arboleda, además las sombras les permitían ocultarse perfectamente, convirtiéndolos en asesinos silenciosos con sus potentes arcos..


La tarde caía sobre la arboleda de Ethram-Uriel, asentamiento de los elfos silvanos, al este de la Sede Piel de MinotauroVashel vigilaba atentamente desde altas ramas de la arboleda como cada día, él y 6 forestales más, eran los encargados de alertar de intrusos en la parte occidental de la arboleda. Día tras día miraba atentamente en busca de algo anormal, con sus agudos sentidos alerta, si hubiera caído una hoja al suelo, sin duda se hubiese dado cuenta. Estaba cubierto por una larga capa con capucha confeccionada a partir de hojas, lo que hacia de su detección algo casi imposible por un ojo poco entrenado, a su espalda portaba un enorme arco de color verde, creado mediante la magia de la naturaleza. Mientras inspeccionaba su zona, esperaba los informes de sus compañeros, en 5 minutos recibiría el primer mensaje atado a una flecha que se clavaría 10cm por encima de su cabeza en el tronco del árbol, como todos los días.

Vashel oyó un chasquido de ramas procedente de la posición de su compañero, algo que no era habitual, así que decidió subir a una posición mas elevada, algo no iba bien. Grácilmente subió por el robusto árbol, de rama en rama, desde su nueva posición podía ver donde se encontraban sus compañeros vigías, miro hacia la posición norte cubierta por por Ezindrael y Lansilaiel, todo estaba en calma, quizás demasiado, y no localizaba a sus compañeros, miro al sur y al oeste donde se encontraban sus 4 compañeros restantes, y todo estaba igual de tranquilo. Ahora sabía que algo o alguien había acabado con sus compañeros del perímetro oeste de la arboleda, eran muy silenciosos y rápidos, ya que no había recibido ningún mensaje de alerta de sus compañeros. Vashel bajo a toda prisa hasta el punto del árbol ideal para lanzar la flecha con el mensaje de alerta al resto de guardias de la arboleda. Rápidamente enrolló una pluma roja en una flecha y tenso el arco al máximo, el mensaje debía ser enviado de inmediato. Justo en el momento que iba a disparar, un trozo metálico surgió de la parte inferior del árbol, partiendo la flecha por la mitad. Instintivamente salto hacia atrás a una rama cercana, agarrando una nueva flecha, desde la profundidad del bosque subían a toda prisa unas figuras vestidas totalmente de negro. Apoyando los pies en la rama disparo una certera flecha que impacto de lleno en el cráneo de una de las encapuchadas figuras, cayendo a peso hacia la espesura del bosque, rápidamente cambio de posición, hacia otra rama agarrando otra flecha, 2 trozos de metal se clavaron cerca de su antigua posición, las estrañas figuras ascendían muy rápido por los arboles, Vashel tenia que ser mas rápido y certero que ellos. soltó otra certera flecha que impacto en torso de otra de las encapuchadas figuras que también cayó al suelo, un pequeño quejido salio de la boca del encapuchado cuando recibió el impacto de la flecha, lo que hizo que descubriera a sus negros atacantes, eran skavens, y no skavens normales sino asesinos. Por la cabeza le pasaron multitud de preguntas pero la más importante era que había pasado para que movilizaran a tantos asesinos al mismo tiempo. Cambio de nuevo de posición agarrando otra flecha, pero esta vez en el aire le alcanzo en pleno vientre un trozo de metal con forma de estrella, que le desequilibró debido al punzante dolor provocado por la herida, el arco y la flecha cayeron al vacío, y se agarro como pudo a la gruesa rama del árbol, inmediatamente se puso en pie, y se arranco la estrella del vientre, esa estrella estaba embadurnada por una sustancia verde y viscosa, "esta envenenada" pensó Vashel, el terror se vislumbro en su rostro, pero esa sensación le duro unas décimas de segundo, recuperando la compostura y agarrando la daga de su cinturón, esos preciados segundos que había perdido, le pasaron factura, ya que un encapuchado asesino se le abalanzó con un mortífero salto, empuñando una daga envenenada en cada mano. Pero su reflejos bien entrenados no le fallaron, y giro sobre si mismo esquivando la arremetida del asesino, y clavándole una mortal puñalada en la nuca de éste que siguió con la fuerza del salto y se estrelló inerte en el árbol contiguo. Pero otro asesino apareció por su flanco izquierdo, dando un profundo corte en su pierna izquierda, lo que le hizo retroceder, el dolor invadía el cuerpo de Vashel, las toxinas del letal veneno ya estaban haciendo efecto, recobro la postura y encaró a su agresor, el skaven estaba parado frente al él a un escaso metro, con posición desafiante, los sentidos se estaban embotando, su visión antes nítida, ahora iba perdiendo focalidad, y un sudor frío le recorría todo su cuerpo, sabía que pronto iba a morir por causa del veneno, pero tenia que acabar con tantos como pudiese, su muerte y la de sus compañeros no serian en vano. Agito la cabeza para intentar recobrar los sentido ya mermados, y se dispuso a atacar a su oponente, pero antes de iniciar la carga, la punta ensangrentada de un puñal apareció por la parte izquierda de su pecho y rápidamente desapareció, ya no sentía dolor, las fuerzas le habían abandonado, y exhalando un leve suspiro cayó hacia la profundidad del bosque.

Los asesinos siguieron su curso, ocultos entre la espesura de la arboleda, por el camino acabaron con varios elfos silvanos que se cruzaron en su vertiginosa carrera. Tras 15 minutos llegaron a su objetivo la zona de viviendas, todas en las zonas altas de los árboles, todavía no había acabado de oscurecer y la zona bullía de actividad, así que permanecieron ocultos vigilando al objetivo.

Mitch se encontraba en el campo de entrenamiento cercano a la zona de las viviendas, el entrenamiento de hoy había sido realmente duro, pero satisfactorio a la vez. Había conseguido ganar 3 veces la liga con su equipo Las Siluetas Difusas, debido a su duro esfuerzo y buena estrategia dirigiendo a sus chicos, el cuarto titulo consecutivo no se le podía escapar. Sus jugadores jadeaban presos del cansancio y estaban empapados en sudor, pero a pesar de ello su nivel de rendimiento no disminuía, corrían, saltaban, esquivaban, y placaban sin descanso, hasta que en un choque entre ambas bailarinas guerreras una de ellas cayó KO al suelo.
-Bien hecho chicos, basta ya por hoy, mañana os quiero ver a todos a la misma hora.- dijo pausadamente Mitch, lanzando las toallas a sus jugadores. Se quedo un rato mirando el campo de juego, mientras sus jugadores se retiraban. Contento con los resultados de hoy Mitch se dirigió hacia sus aposentos en lo alto de un roble con vistas a la zona de entrenamiento.

La brisa entraba suavemente por la ventana, ya había caído el sol, los globos luminiscentes iluminaban la habitación con una luz tenue. Mitch se sentó en el suelo, y se disponía a meditar, pero noto un débil crujir de la madera cerca de la ventana, así que se levanto y se dirigió hacia esta, todo estaba igual, se asomo por la ventana y se quedo un buen rato mirando el paisaje, tras unos minutos se dio media vuelta, y cual fue su sorpresa, cuando encontró una figura encapuchada con vestimentas negras, de pie a escasos metros de él. Mitch saco apresuradamente las 2 dagas de su cinturón y se puso en guardia.
-¿quién eres? y ¿qué quieres de mí?- pregunto a la encapuchada figura. La figura dio un paso hacia delante y un rayo de luna descubrió la parte de su rostro visible, era el hocico de un Skaven, Mitch tenso todos los músculos de su cuerpo preparándose para defenderse de un posible ataque.
-Mitch he venido a por ti, si no prestas resistencia se te llevara vivo, y si no llevaremos tus restos- dijo el asesino con una mueca de maldad en su boca.
-¿llevarme a donde? , y ¿por qué?- Pregunto Mitch
- A la cárcel de la sede, y el porque ya lo sabes, no te hagas el tonto- dijo el asesino
- ¿A la cárcel?, no lo entiendo, yo no e hecho nada, es mas si me quieres coger, me tendrás que matar- amenazo Mitch.
-Sabemos que has sido tú, quien a robado el balón de oro, así que deja de interpretar ese absurdo papel de sorprendido- dijo tranquilamente el asesino
-¿que han robado el balón? ¿Pero cuando? Yo… yo… no he tenido nada que ver- dijo Mitch sorprendido y algo confuso, bajando la guardia por unos segundos. Dos asesinos mas surgieron de la penumbra y se avalanzaron hacia él, en un intento por zafarse una de sus dagas se clavo en el vientre de uno de los asesinos, esto enfureció a los otros 2 asesinos que comenzaron a clavar una y otra vez sus puñales, acabando con la vida de Mitch en poco tiempo.

En el claro de los espíritus se encontraba Ythiel, vidente y gran mago de los silvanos, se encontraba sentado en el suelo meditando, la tarde estaba empezando a caer pero el sol se veía radiante en el horizonte. Repentinamente el vidente abrió los ojos con una expresión de horror en su cara, y se levanto rápidamente. Algo había perturbado su meditación.
-debo alertar a Mitch, su vida corre peligro- susurro para él, y comenzó a andar a toda prisa hacia la arboleda.

martes, 22 de junio de 2010

CAPITULO III: Acusaciones

En la sala de reuniones todos estaban consternados por la noticia, buscaban un culpable y estaban seguros de que alguno de los presentes en la sala estaba implicado, en el silencio se palpaba la tensión. Discorde con las tensas posturas del resto, se encontraba Krifth el Barón Oscuro, que observaba la situación con una ligera sonrisa, la mirada de Sir Zoi estaba clavada en él, quien se acomodo en el respaldo del sillón, y acariciándose la barbilla rompió el silencio
-Parece que te divierte esta situación Barón, ¿algo que quieras apuntar?- Preguntó Sir Zoi, todas las miradas se clavaron en el fornido cuerpo del Barón, que llevaba una enorme armadura negra con múltiples calaveras y símbolos arcanos.
-Si, me divierte como se inculpan unos y otros con la mirada jajá- se mofo el Barón con una voz de ultratumba. En esos momentos Herkin, noble de la ciudad de Nuln y representante humano en la liga, se levanto enérgicamente y apoyó las manos abiertas sobre la mesa dando un sonoro golpe.
-Seguro que has sido tú, traidor del imperio, tu ambición es tan grande cómo lo negra que es tu alma- grito enfurecido Herkin, escupiendo posteriormente al suelo.
-JAJA, insensato, si yo lo hubiera hecho todavía estarían retirando los cuerpos muertos de la sede jajá, esto ha sido un trabajo más metódico, un trabajo digno de un elfo oscuro- dijo el Barón
-Buen intento, Barón, a veces creo que somos como 2 gotas de agua, si no fuera por tu pestilente olor a podredumbre, ya que nos ponemos a acusar, ¿que hay de esos paticortos barbudos, los descerebrados orcos y esos insignificantes goblins? ¿Por qué no están en la reunión? - dijo calmadamente Bloodkaine representante de las tierras de Nagaroth
Todos comenzaron a verter acusaciones unos contra otros, caldeándose el ambiente, los gritos de rabia y odio se escuchaban hasta el pasillo, mientras Sir Zoi intentaba poner orden en la sala. El bullicio paró instantáneamente cuando las puertas se abrieron de par en par con un tremendo golpe, todos miraron hacia la puerta en la que se encontraba un enorme orco vestido con pieles de animales, agarraba con su mano izquierda el cuerpo inconsciente de un soldado que agarraba por el borde de la armadura de la cintura, el guardia presentaba múltiples golpes en la cara y sangraba por las orejas y la nariz, a su lado brincaba un pequeño goblin ya entrado en años.
-vez como eztaban reunidoz, lo vez ¡ehh! ¡Lo vez Machaka!- gritaba con su voz aguda a la vez que brincaba al lado del orco y señalaba a la sala
-¡Calla Kanijo! La prózima vez que me quieraz entretener no me mandez a eztoz guardiaz tan flojuchoz que ze desmayan con doz piñoz mal dadoz!!- comento Machakazaurioz a Sir Zoi mientras lanzaba sobre la mesa el cuerpo inconsciente del guardia
- Bienvenidos, Abolafrita y Machakazaurioz, tomar asiento, y la próxima vez te mandare a unos ogros para que te diviertas- dijo sosegadamente Sir Zoi aunque la presencia del representante orco y el representante goblin no era bien recibida, debido a los conflictos que habían generado en las reuniones anteriores..

La sala del hospital era amplia, toda de blanco marfil, con numerosas camas casi todas vacías ya que la temporada no había comenzado todavía, en una cama se encontraba Agapito, jugador de Los Lugareños de la Mancha, un equipo de elfos silvanos, que se encontraba en estado grave desde mediados de la pasada temporada de liga, estaba rodeado por Warttrulg Matazanoz orco, y 3 enfermeras, la vida de agapito se estaba apagando por momentos, pero la insistencia del matasanos lo mantenía con vida, hasta que dejo de respirar , fue cuando Warttrulg comenzó a meter golpes con ambas manos entrelazadas en el pecho de Agapito
-Quien te ha dao permizo pa dejar de rezpirar, jodio elfo, aki mando yo, ¡respira lechez!- gritaba Warttrulg, mientras golpeaba el pecho. En uno de los golpes Agapito comenzó a respirar, - zi que zoi bueno jejeje, un golpezito maz por zi laz mozcaz.- dijo Warttrulg
-señor creo que no es necesario.- comento una de las enfermeras, lo que hizo girar la cabeza del matazanoz hacia ella, como consecuencia erró el golpe en el pecho y acabando en mitad de la garganta, rompiéndosela de inmediato. El matazanoz frunció el ceño ante tan desafortunado golpe
-Bueno creo que con ezte ya no podemoz hacer maz, que llamen al enterrador- comento el matazanoz alejándose de la cama, mientras maldecía para si “mierda de elfoz, zi ez que no aguantan nada” se acerco a la otra cama que estaba ocupada, a los pies de esta se encontraba Tharsik medio oculto en su harapienta túnica, tumbado se encontraba Shy´el que todavía seguía inconsciente.
-Warttrulg, ¿cuando va a despertar?- pregunto Tharsik
-Ni idea, pero zi kierez le intento dezpertar- dijo Warttrulg remangándose la manga derecha de la bata y abriendo su enorme mano
-Mejor será esperar- le respondió Tharsik temeroso de que moliera a tortas a el testigo del robo. Un grito que provenía de los despachos médicos inundo la sala
-Warttrulg!!!!! Que coño has hecho!!!! Es la última vez que la cagas. Inhabilitado de empleo y sueldo!!!!- Grito Aerdrael director médico del hospital, Warttrulg se giro enfurecido y agarro un serrucho que había en la mesa auxiliar cerca de la cama, y gritando se fue a toda prisa hacia la zona de los despachos
-Ezo lo vamoz a hablar tu y yo ahora mizmo- gritaba lleno de furia Warttrulg

Tharsik esperaba paciente a que Shy´el recobrara el conocimiento, tenia que saber que había visto, quien era el culpable del robo y porque le habia dejado con vida, de fondo se escuchaba los gritos del matazanoz
-¿A ver, como queme vaz a inhabilitar, y que ez ezo del zueldo? ¿Que zoi el único que no ezta cobrando o que?- gritaba el matazanoz
-Warttrulg, ¿que haces con el serrucho en la mano? Que no me agarres o llamo a seguridad- gritaba Aerdrael
-Te voy a dar una razón por la que no me vaz a inhabilitar, je je je- gritaba Warttrulg con una risa psicópata
- Por favor no, ¡mi brazo no!, ¡mi brazAAAAAaarrrrggggggggg! Grandísimo hijo de… me has cortado el brazo… ¡Dios! ¡Como duele!- gritaba desesperado Aerdrael
-Hay 2 opcionez, o me dejaz el puezto y te pego el brazo, o zigo cortando a ver quien ze canza antez- grito Warttrulg
-¡No! ¡Más no! Te lo devuelvo, te lo devuelvo, pero llévame al quirófano ya que me desangro ¡desgraciado!- Gritaba de dolor.

Debido a los gritos o a que estaba empezando a recuperar el sentido, Shy´el empezó a moverse, Tharsik acerco su encapuchado rostro a la cara de Shy´el que empezaba a farfullar sonidos casi imperceptibles, los parpados comenzaron a temblar en un intento por abrirlos, y poco a poco se fueron abriendo, la luz de la sala lo cegaba, solo veía una silueta oscura cerca de él, la voz fue cobrando fuerza hasta convertirse en un susurro
-Mitch- pronuncio débilmente Shy´el, sus ojos ya estaban casi plenamente abiertos y su visión se acostumbraba a la luz, cuando distinguió el encapuchado rostro del skaven, su corazón comenzó a latir muy rápidamente, las pupilas se volvieron pequeños puntos negros y grito
-No me lleves contigo maldita muerte!!!- Perdiendo el conocimiento nuevamente.
-Con que Mitch… ya tenemos por donde empezar- susurro Tharsik acariciando la piedra bruja de su bastón. Dio media vuelta y se alejó rápidamente de la sala del hospital

jueves, 17 de junio de 2010

Capitulo II.- Reunión urgente

Los pasillos bullían de actividad, soldados a la carrera iban de un lado hacia otro en grupos de 4, la sede de la piel de minotauro era todo un caos. En el pasillo central andaban a toda prisa 3 personas, en el centro se encontraba Sir Zoi Lupier máximo dirigente de la liga, ataviado su armadura ceremonial de mythril repleta de filigranas de oro que dibujaban gloriosas escenas de la liga, su hombrera derecha era una enorme cabeza de dragón y la izquierda una feroz cabeza de león, ambas fauces acababan en apoyando en sus respectivos brazos, de los hombros le caía una enorme capa de oso kislevita acabada en piedras preciosas de diversos colores, a su izquierda se situaba Tharsik el sigiloso, fiel ayudante de Sir Zoi, el skaven iba casi oculto dentro de una túnica negra corroída por el paso del tiempo y apoyado por un báculo de madera con un trozo de piedra bruja en su extremo, y a la derecha se encontraba Ursius de Reikland, noble heredero de la casa del gran Teogonista, con una vestimenta sobrecargada de joyas y abalorios con los emblemas imperiales, y un pomposo sombrero con una pluma en el lateral derecho.

-Es inconcebible, como a podido pasar esto, quiero que rueden cabezas y lo quiero pronto y lo mas importante el balón no debe salir de la sede.!!!!- gritaba Sir Zoi

- Señor, los asesinos del clan moulder están en la búsqueda, y los corredores están peinando las alcantarillas, según nos dijeron los rastreadores silvanos los hechos habían sucedido hace unas 5h, espero que no le haya dado tiempo a salir de la sede, si no la búsqueda se complicaría y mucho- susurro Tharsik

- La reunión esta preparada, esto parece que va a ser un baño de acusaciones y esperemos que no acabe todo manchado de sangre…- dijo Ursius

-Habéis retenido a los orcos??? intenta retrasar la llegada de los orcos lo máximo posible,no quiero un baño de sangre, lo importante es decidir que se va ha hacer si no logramos encontrar a los culpables en las próximas 5 horas, y aleja a los enanos del bar - ordeno Sir Zoi.


Ursius se despidio con una reverencia y se dirigio hacia la taberna, con suerte los enanos todavia no habrían llegado, con el rabillo del ojo noto un leve movimiento, girandose para ver que era , cuando se dio cuenta que un jarron se tambaleaba, se acercó sigilisamente y alargo la mano para abrir la tapa del jarron, cual fue su sorpresa cuando del jarron salieron 2 pequeñas piernas verdes de su base, Ursius se avalanzo rapidamente hacia el jarron, pero este salio corriendo, dejandoa Ursius tirado en el suelo -Guardias al intruso!!!!- grito Ursius, del cruce mas cercano salieron 4 guardias armados con alabardas. Los guardias acudieron a la posición de Ursius quien intentaba levantarse del suelo sin que se le cayera el gorro
-Señor que a pasado???- Preguntaron los soldados
-en el jarrón… un intruso…!!!!- Gritó Ursius


Los soldados se miraron algo confusos ya que en el pasillo había cerca de media docena de jarrones, los soldados se acercaron hacia ellos levantando las tapas, hasta que un soldado se acerco lo suficiente a uno de los jarrones al acercar la mano, se empezó a mover rápidamente, el soldado hizo un gesto con la mano a sus compañeros y los cuatro empezaron la persecución del jarron. Era increible lo deprisa que se movia, no podian cogerlo, asi que decidieron romperlo con las alabardas, en todo el pasillo se comenzaron a oir el restañar de las alabardas contra el suelo, el jarron con unas pieriecitas verdes se movia agilmente, pero eran 4 soldados contra un jarron y en un instante un soldado hizo un barrido con la alabarda que lo impacto de lleno haciendolo mil pedazos, justo antes del impacto un golin vestido con arapos sucios y corroidos salio con un salto, esquivando asi el letal golpe. El escurridizo golin cruzo entre las piernas de los guardias con una magnifica voltereta en el suelo y salio a la carrera , los guardias soltaron las alabardas ya que les dificultaba el movimiento y salieron tras de él, el golin torcio la primera esquina , seguido de cerca por los guardias, pero tras la esquina el golin habia desaparecido, sus perseguidores miraron el largo pasillo, no se podia haber esfumado. El asillo estaba decorado por diversas macetas con plantas exóticas y estandartes en las paredes, y por ella circulaban varios escribas y vasallos, los guardias comenzaron a mirar por todas las plantas y estandartes, preguntando a los deambulantes sobre el maldito golin. Llegaron a un anciano con una tunica marrón deshilachada que portaba numerosos papiros, el anciano estaba de pie inmóvil en el pasillo y con un charco de color amarillento debajo de sus pies.
-Ha visto a un golin entrar en el pasillo?- le pregunto el guardia
-que si tengo una jaula de grillos???- contesto el anciano acercando la palma de la mano a la oreja para escuchar mejor
-déjalo si se a orinado encima este viejo senil, seguro que no ve ni a dos palmos de su nariz- comentó otro guardia
-mierda se nos a escapado, ¿¿como demonios lo ha hecho???, pero si íbamos justo detrás de él, no nos sacaba mas de 5 metros…- comento el primer guardia
-mas vale que busques unas cuantas excusas cuando nos interrogue Tharsik o nos pasara por la cuchilla- comento preocupado el 2º guardia


El anciano permaneció inmóvil en el pasillo hasta que los guardias giraron la esquina, el anciano agacho la cabeza, y comenzó a susurrar a su tunica, la voz le cambio de temblorosa a firme y juvenil
- Mira Bobo la próxima vez que te orines en mis piernas te dejo en manos de los guardias- susurro el anciano con tono amenazante a la tunica, desde donde se oyó el susurro de una voz aguda
- Que me llamo Bodbogt, y es que estaba muy nervioso…- susurró el golin que estaba escondido debajo de la tunica
-Calla!, que nos descubren, espero que me proporciones lo que te pedí, y ahora anda cuando yo lo haga- susurro el anciano
Ambos comenzaron a andar lentamente en dirección a la salida más próxima.


Sir Zoi se encontraba en la sala de Reuniones, sentado en su sillón tallado en madera de roble, el respaldo era una obra de arte en la que se podía ver un enorme y detallado minotauro alzando un balón de Blood Bowl, los posabrazos presentaban una calavera de oro maciza al final de ambos con incrustaciones de rubí. Se encontraba presidiendo una larga mesa rectangular, a los lados estaban sentados los representantes de cada raza de la Liga Piel de Minotauro, el resto de la sala carecía de decoración a excepción de las cristaleras con las imágenes de los mejores jugadores de la Liga , hechos con cristales de diversos colores, esta ausencia de decoración realzaba todavía más el imponente aspecto de Sir Zoi en su sillón. Aunque la sala estaba en silencio las tensión se mascaba en el ambiente, las enemistades de las razas presentes se mantenían a raya pero cualquier mínimo detalle podría causar un conflicto diplomático y acabar en una guerra más.
Las puertas se abrieron y Ursius entro en la sala, con la cabeza alta e intentado meter barriga, aunque debido a su prominencia de poco le servían sus esfuerzos por disimularla. Se acercó a Sir Zoi y le comento al oído
-Señor los orcos siguen entretenidos, con suerte no acudirán… y los enanos me temo que no vendrán llegue tarde a la taberna, y eso parecía una batalla campal, por lo visto le pareció gracioso a un golin echarle jugo de setas alucinógenas en la cerveza, y bueno ya se puede imaginar lo que ha pasado… de momento un mago los tiene encerrados en una cúpula de fuerza, pero no se si podrá resistir.- dijo Ursius al oído de Sir Zoi, quien torció levemente los labios y se acentúo su ceño fruncido.
-Muy bien te puedes marchar- dijo Sir Zoi a Ursius, y se levanto del sillón y poniendo los manos en la mesa, comenzó ha hablar a los presentes -Señores del Consejo de La Piel de Minotauro, iniciamos la reunión-.